TURISTEO EN SU MÁXIMA EXPRESIÓN

TURISTEO EN SU MÁXIMA EXPRESIÓN

La primera impresión del día es que no estamos en un Hotel Boutique, sino en un hotel (cómodo y aseado) de la época soviética…miles de turistas, españoles, chinos, italianos, algún inglés despistado que acuden en masa a un interesante desayuno (mi cuñada diría “mu completo, que mu completo”) Nada más llegar al comedor de desayunos empieza la operación de buscar mesa…cuando la encuentras uno de la pareja se queda y el otro a buscarse la vida en las diferentes colas…agua, muesli con yogurt y el zumo de bote y “ves tu”…cambio de turno. Y así hasta completar el desayuno (de 20 minutos pasas a 40 minutos) Con las prisas para no hacer esperar al grupo hasta se te olvida de ir al lavabo. Pero una vez todos juntos al autobús, reparto de auriculares, últimas instrucciones y al turisteo en su máxima impresión. Monumentos, el río Neva, la catedral de Isaac (explicaciones por doquier, fotos robadas) y primera parada en el malecón donde están las estatuas egipcias (más de 3500 años, parece el british) 10 minutos y a seguir. Viendo palacios (hay más de 400 en este San Petersburgo de los zares) y directos al puerto…allí se hicieron los primeros barcos de las rusias de Pedro I el Grande (más fotos, todos confundidos con un barco de época. Creíamos que era de los primeros y resulta que es un restaurante con gimnasio, lo que hace la ignorancia) De allí a la fortaleza de San Pedro y San Pablo la primera construcción de esta ciudad fundada en 1703…Una catedral donde están enterrados los zares que en la Rusia han sido…cada uno con su historia particular, sus peleas, sus amoríos y la particularidad del regreso de los. restos mortales de Nicolás II y su familia desde la Siberia, donde fueron ejecutados por los bolcheviques en 1918, a esta catedral después de la caída de la URSS en 1991. Depende de la guía que te toque unos están a favor de aquellos y otros de esto…se nota en las explicaciones. De allí seguimos ruta pasando por el puente de los. caballos y otros monumentos de este recorrido panorámico (a todo se le llama panorámico)Lo cierto es que esta ciudad necesita unas vacaciones largas…a este paso podremos decir que hemos estado en San Petersburgo (que bien). Y de ahí, a la una a comer en un restaurante georgiano (un aperitivo ilustrado con una sopa rica) A descansar un ratito y a las cinco vuelta al trabajo…La tarde la hemos dedicado a recorrer algunas estaciones de metro que tienen una singularidad especial. Muchas de ellas son salas de exposición de diferentes artes plásticas. Un metro que se construyó (la linea roja, la M 1) en 1955 a imagen y semejanza del metro de Moscú en el momento álgido de la URSS. Los guías aconsejan llegar hasta la estación de Avtovo, casi en el extremo industrial de la ciudad. Un estación de una belleza extrema, con columnas en revestidas de cristal y con un mural extraordinario. Pero el resto hasta llegar a Avtovo no desentonan, aunque algo más sobrias. Luego y por casualidad hemos caído en uno de esos centros comerciales con pinta de outlet y algo hemos “pecado” (necesidades, suele decirse). Como a primera hora de la tarde hemos localizado un bulevar detrás del hotel (anoche nos hizo falta, pero la ignorancia es mala consejera) hoy no hemos desaprovechado la ocación y hemos cenado en un pequeño restaurante (con marquesina incluida en el precio) italiano… Correcto en cuanto la comida, un vino australiano por lo de será y petit verdot sobre todo. La única pega es que han tardado unos cincuenta minutos entre la comanda y el servicio del plato (los camareros cabizbajos por este desajuste) Por hoy ya está bien (cansados pero satisfechos por el trabajo (turisteo al máximo) hecho. Mañana hermitage…os lo cuento.