DÍA 3

Domingo 9 de junio de 2024…son casi las seis y media y el sol está ya calentando el ambiente. El frescor de la mañana (presumible) se ha esfumado y ya da muestras de un día de calor intenso y de volver a “tomar las aguas” de este veranillo anticipado allende los mares. El capitán duerme junto al timón (lo que puede el celo profesional) Después de la sobremesa (anecdotario e historias incluidas) la noche se presentaba incierta, ruidos de motores que posibilitaban el aire acondicionado (imprescindible en una noche como la pasada, para poder conciliar el sueño) algunoas/os con los tapones a punto, otros con el cansancio acumulado del día (no hacer nada también cansa) A eso de las cuatro, parada de motores coincidiendo con el primer episodio prostático. Luego el sudor originado por los rigores del calor sufrido y al poco el segundo capítulo de las exigencias de la edad (añadimos al prostático, otros desencadenantes) lo digo porque ya se suceden los ruidos de las cisternas y han sido más de cinco (hagan cálculos) Hoy (dentro de un rato) cambiaremos la percepción sobre una de las personas más respetadas de este grupo. Una mujer que daba la sensación de haber apretado el botón de pausa y mantenerse en estambay después de dejar sus labores profesionales (las domésticas en esta generación no se abandonan nunca) y dedicada a la lectura (compulsiva) veía las cosas desde una perspectiva alejada de las gtiranteces de la vida cotidiana…”Laissez faire, laissez passer” interpretaba hasta la noche de autos. Hoy la miro con diferente perspectiva personal. Ahora veo una mezcla de rebelde con causa, justiciera como Curro Jiménez y un “qué escondido lo tenía”. Prepárate amigo (por el compañero de fatigas) como le salga la “vena” antimomjas que atesora.

El encuentro de la plantilla entre las ocho y las nueve es un compendio de preguntas sobre la primera noche…para unos buena, para otros regular y para pocos fatal…alguien no lo menciona, pero ha pasado lo que se conoce como “noche toledana”, ósea en blanco. Almuerzo al paso (en el mismo lugar) aquí comienza la batalla del pepino, que acabará en guerra más tarde. Viaje a una media hora de navegación, buscando el abrigo para bañarnos y pasar casi el día. Un lugar paradisiaco, como casi siempre, Calor, mucho calor, baño correspondiente. Sol, mucho sol y cremas antisolares por doquier “pásame la tuya que es de factor 50”…después del relajo, de otro baño, de más sol a eso de las dos la comida…todo un compendio de opiniones dispares sobre la cocina de este año. Para algunos mantiene la calidad de producto y de elaboración (a siete pavos y cinco el cucurucho. Para otros ha cambiado a peor desde hace dos años. El cocinero no era el mismo (eso seguro) La situación se agrava para aquellos reflectarlos del pepino (no les gusta o les sienta mal) Las críticas van a más, con las minihamburguesas de carne de vaca (el tema es subjetivo y por tanto la razón está en ambas posiciones) Aclarados los entuertos empieza la sección de risas…anécdotas de tiempos pasados, de situaciones cómicas que se convierten en un círculo vicioso de risas y más risas. Postre a base de fruta y aparece el chocolate con los cafés…un helado de extranjis de la barca de la Frigo (a siete pavos un sucedáneo de chocolate con nata y cinco por un cucurucho clásico, será por el servicio) Conversaciones con trasfondo político (mejor ni se comenta, por aquello de la prudencia es la madre de los que no quieren ir a la cárcel) y a buscar un lugar desde donde se pueda coger la señal para tv de la final de Roland Garros en Paris…mientras alguna siesta obligada por el atraso de sueño. Visto lo visto regresamos al lugar de origen…allá de donde vinimos para pasar la noche…luego les cuento la cena, los dimes, diretes y las gracietas de algún abuelito. Gana Alcaraz y la alegría va por barrios. Los últimos minutos a través de la radio con cierta emoción para los pocos, mientras los muchos ojean su libro de cabecera…alguien, no miro a nadie, durmió como los ángeles. La sorpresa la pone un rebaño de cabras, sin pastor, la blanca y negra era como la madre superiora, las otras entre “monjas” y “novicias”. Luego sesión de gin tónic (las de “no me acuerdo de la dietista”, dos) aperitivo con cara de hambre mientras se prepara la primera de las barbacoas del viaje…el “capi” pregunta aquello de ¿cordero, pollo o vaca? Las caras de algunos/as reflejaba sus apetencias. Decidido el segundo plato. Entre comentarios, risas (del club de la comedia) y algún bostezo llegamos al punto de las nueve…cena habitual con los platos de verde, rojo, morado y engrudo de aguacate, unos rollitos (esta vez de bacon con queso al estilo Mercadona de aquí) y de segundo, ya lo saben. Los de cara de “no somos amigos del cocinero” piden huevos a la plancha…aquí lo de la sarten y puntillitas se reserva para el desayuno. La sobremesa, esta vez sin Ballantines con hielo dedicada a la política (hay elecciones). Una vez más la fe mueve montañas y la razón se queda para los santotomasianos marginados…¿de qué iba? No se puede hacer públcio, no sea que nos detengan por agitadores y nos tengan que aplicar la ley de amnistía de “don Pedro”.