CAMPONARAYA A TRABALEDO

23,1 kms

Salida a las 7,45 horas. Llegada a las 13,30 horas.

Puntos intermedios: Cacabelos. Pieros.Villafranca del Bierzo.

Hostal Ruta Nova en la carretera N-VI, hotel correcto para lo que hay 25 €. Cocina sencilla pero buena. Vinos de calidad.

Dejar Camponaraya es una especie de liberación. Pueblo largo, más de un kilómetro y medio con varios núcleos y sin nada interesante que contar. Tras pasar la A-6 empezamos un recorrido por el interior de viñedos del Bierzo que son un regalo a los ojos del caminante. Había llovido y el barro te manchaba hasta los bajos de los pantalones, pero es simplemente una anécdota ante tanta belleza.

Un conejo nos saluda entre naves industriales, hay comida y a él le importa un bledo tanto hormigón. Luego viñas y el primer pueblo  e importante Cacavelos, sede de la Denominación de Origen Bierzo. Allí primero es la ermita de San Roque, antes a las afueras y hoy en el centro, tanto ha crecido. Luego la parroquial de Santa María, conserva el ábside del siglo XII. Al poco es santuario de la Virgen de Angustias, nadas destacable. La ciudad es rica en dinero por lo del vino. Casas antiguas excelentemente conservadas.

Seguimos por el arcén de la carretera y llegamos a Pieros. A la derecha apartado del camino, la iglesia románica de San Martín.

Un pelo más adelante, como un kilómetro de carretera y unas vistas que seducen (las viñas), llegamos al cruce de San Clemente. Seguir la carretera aunque marque hacia Valtuille de Arriba, es una tontería, además de no ser el camino real.

Por la carretera un mojón a la derecha te indica el camino que pasa por el taller del escultor Nogueira, nada del otro mundo, pero tiene expuestos sus trabajos.

Viñas y más viñas, incluso alguna de merlot, cuando aquí la uva es la mencía y extrañamente la jerez (aquí falsa palomina). Este paisaje y el barro te acompañan hasta la entrada a Villafranca del Bierzo, aunténtico bombazo en el camino. A tu llegada te sorprende la iglesia de Santiago, románica lombarda de una sola nave. Exhibe la puerta del Perdón. Es de obligado peregrinar y sellado correspondiente.

Luego te encuentras con el castillo de los Marqueses de Villafranca del siglo XVI. Sigues y la calle del agua con sus palacios de estilo italiano. El convento de San José, la iglesia de San Francisco en los altos del pueblo. San Nicolás y la colegiata de Santa María y los conventos de la Anunciación y las clarisas.  Todo muy interesante. Una localidad para recrearse o volver. No hay un buen restaurante pese a ser la capital del Bierzo y tener en sus laderas unos de los más importantes vinos de España.

Por un trazado protegido a lo largo de la N-VI seguimos caminando hasta Pereje y después Trabadelo, final de etapa. Antes una historia con una ardilla entre castaños. Divertida.

Publicado en Diario de Teruel

LA ARDILLA

El Camino hasta este paraje del Bierzo tiene un animal común, en este caso un ave, la cigüeña que anida allí donde puedas imaginarte. Los campanarios de las iglesias, si son de espadaña mejor porque cobijan a cuatro o cinco inclusive. Los hay también en algunos árboles desnudos de hojas o cualquier poste de la luz puede ser útil. Les aseguro que ha sido el “objeto oscuro de mi cámara” que diría Luis Buñuel durante estos 26 días de incesante caminar.

Hoy la jornada ha sido diferente, primero a la salida de Camponaraya un conejo me ha sorprendido junto a una nave industrial, bien es verdad que había abundante comida. Pero al llegar a Trabaledo, rodeado de castaños, viejos por más señas, una ardilla entrada en años, por la experiencia que atesoraba, me ha  acompañado metro a metro sin asustarse, y eso es lo diferente, esperando su ración de comida. Visto su descaro  me he parado y creo que la he sorprendido con unos frutos secos. Era su festín de peregrino.