EL TURISTA QUE SUBE Y BAJA

La naturaleza es sabia (ya lo sabíamos, verdad) y a veces juega malas pasadas a unos y buenas a otros. En este caso las previsiones de todos los satélites, aparatos sofisticados en las mesas de los meteorólogos y de los propios profesionales en esto de adivinar si lloverá mañana decían que hoy caerían chuzos de punta en Oporto y la verdad es que cayeron y con ganas anoche (toda la noche, combinado con un viento que hacía temblar la autocaravana) Por la mañana a eso de amanecer junto al atlántico la verdad es que parecía que se cumplirían todas las previsiones. Pues no, ni una gota de lluvia y en algún momento quería asomarse el sol (bien es verdad que con la timidez de una novia ante su suegra). Con este exordio comenzamos la aventura por esta ciudad repleta de turistas (españoles en su mayoría, pero yo he oido hablar en francés, italiano, inglés, algún alemán despistado y una pareja de rusos por aquellos de ampliar el espectro) Oporto (yo diría Portugal) está de moda. Las exigencias del guión nos llevaban hasta el centro de Oporto, pero el hombre propone…dios dice…y hay un ser superior en toda relación que al final dispone (puedo ser acusado de machista, pero refleja la realidad). Y con esas tomamos la senda hacia Matosinhos en la costa…allí donde algunos sitúan uno de los paraísos del surf…Primero un mercado donde la iluminación natural refuerza la vista los productos y como es puerto de mar la oferta en pescados es la gran protagonista. Si, pero cuando subes al primer piso te encuentras una oferta de animales vivos, de pluma y conejos especialmente. Preguntas y la sorpresa es que la señora en cuestión los ofrece vivos y los entrega bien muertos y listos para el arroz u otras habilidades culinarias…De ahí a la playa donde cientos de jóvenes aprovechan las olas para deslizarse con su tabla por la cresta. Otros pasean en bicicleta por la mismísima orilla a la vista de los que practican el trote múltiple por lo de estar en forma. Después de cumplir con la “obediencia debida”…Por pura chiripa (google así lo decidió) nos paramos ante la Casa de la Música, un edificio contemporáneo con una forma de auditorio de una belleza plástica que contrasta con el resto de una ciudad que se debate entre la restauración de aquello que fue y el diseño vanguardista. La verdad es que mirando al Douro y viendo más allá del Puente de Luiz I donde las  bodegas del Oporto ponen un tinte clásico a al fisonomía de la ciudad. Fotografía a la columna que sostiene al león vencedor y a seguir buscando el centro histórico (todas las ciudades lo tienen) donde nos encontramos con la Iglesia de los Carmelitas descalzos frente a la Universidad. Interior barroco, casi churrigueresco y por fuera un mosaico de los que hay que fotografiar en su conjunto y algunos detalles. Que trabajos en mosaico se ven en todo Portugal…y cada uno de ellos cuenta una historia. Aquí la imprenta tardó en llegar y algunos siguieron escribiendo sobre cerámica. Seguimos de bajada…hasta encontrar la librería Lello (una cola de justicia)…cuenta la leyenda que en esta librería de principios del XX se inspiró la autora de Harry Potter para crear la que sirvió de escenario en la serie de películas (nunca se filmó en ella). Desconozco quien se inspiró en quien, pero por lo que he visto este es un fenómeno parecido al de la Casa Batlló de Gaudí en el Paseo de Gracia de Barcelona. Todo el mundo que pasas por Oporto o Barcelona allí que van (menudo negocio). En eso de contribuir a la cultura hemos comprado dos libros de cocina portuguesa. Uno gordo y caro que es un compendio de platos con historia y otro más sencillo (de manual y uso habitual) con recetas de menú del día. Y seguimos bajando hasta la Iglesia de los Clérigos, y a su lado la torre que es el verdadero monumento. Desde allí se observa una circulación exagerada de vehículos y personas (y eso que es sábado) entre la Estación de Trenes de Sao Bento…otra vez los azulejos (de azul) con sus epopeyas correspondientes. Sales y baja de nuevo, pero de forma engañosa porque acto seguido comienza la subida a la Catedral (está en obras)…fotos y ya vemos el Douro allá abajo…Recuperado el resuello ponemos a sufrir a las rodillas en un especial descenso hasta el Puente de Luiz I uno de los símbolos de la ciudad.  A las orillas del río comemos en un restaurante para turistas (hoy toca turisteo)…comida sin más pretensiones. Luego emprendemos el regreso, esta vez de subida…primero el Edificio de la Bolsa, neoclásico (de lo más clásico) y la Iglesia de San Francisco del siglo XIV con algunos elementos tardo románicos)… Desde allí se toma la Rua das Flores, una calle en reconstrucción que está llamada (hoy ya lo es) a ser la mas chic de Oporto con tiendas minimalistas donde se pueden comprar esas cosas que llamamos especiales. Por ejemplo unas mermeladas o cremas de olivas, hasta chutney de mango todo con un diseño muy especial y atractivo (hemos picado, lo notan verdad?) Y con estas regreso a nuestro hogar dulce hogar a orillas del Atlántico y a escribir esta crónica de un sube y baja urbano.