IRÚN-DONOSTÍA

A las ocho en punto de la mañana. Bueno casi veinte minutos más tarde , empezamos  una nueva aventura de 37 días por la cornisa cantábrica y alguna incursión en la Galicia profunda, cortando desde Ribadeo hasta Compostela por la Terra Chá. Pero eso llegará.

Lo cierto es que a esa hora salimos desde la estación del Renfe de Irún traicionando al principio de sigue la guía que no te equivocarás. Pero el hombre es más tozudo que los papeles y por aquello de la experiencia es un grado, seguimos las instrucciones del “franchutis” que ya había hecho este tramos hace  seis años. Todos dicen sal del Puente de  Santiago en Hendaya y deja a tu izquierda Irún que no te aporta nada. Pero. Doctores tiene la Iglesia y este como es creyente, ya se sabe…

Chino chano por las calles de  Irún a pasar por Ondarribía. En esa población a la izquierda bordeando la ría  Bidasoa dejamos la carretera para adentrarnos en la ruta hacia el Monasterio de Guadalupe. Unos tramos asfaltados y otros puro camino de cabras, por ellos vamos sorteando caseríos de ayer y de hoy. Toda clase de animales, ya sean perros y gatos de compañía como vacas, caballos y unas ovejas lanudas que pastan mirando al mar, como no podía ser de otra manera. Eso si la subida se las trae. De esas que exigen esfuerzo continuado, que te alteran el ritmo cardiaco y que atasca el resuello.  Breve visita y a por el Jaizkivel, un monte que marca la orografía en este tramo de la etapa hasta Pasaia, San Juan claro. Unos 15 kms de monte comprobando que Donosti es fundamentalmente una tierra de “pastos verdes trufada de una gran industria”. Después de una subida, viene una bajada, verdad?. Cierto, pero esta es exagerada y acaba en unas escaleras que te llevan hasta la ría de Pasaia, San Juan para atravesarla en una barca a 0.70 € por persona hasta la otra Pasaia, San Pedro por supuesto. Despúes de la travesía, apenas un minuto, la sorpresa de la etapa…Al final del puerto, cuando solo te queda la bocana, a la izquierda la flecha amarilla te conduce por una escalera de peldaños de piedra primero y de piedra suelta o como caiga después  en un ascenso de más de 100 metros en vértical que sin lugar a dudas maldices después de 19 kms andando. Por si no estabas suficientemente cansado la cuesta se convierte en una crueldad. Y faltan siete kms hasta descansar. Pues sigue el nivel de exigencia de toda la etapa. Primero por una senda  y luego por una carretera de quinta dimensión en continuos toboganes rompepiernas. El descenso hacia donostia tiene también su exigencia física, primero por un parque que más parece abandonado a su suerte y luego por una calle de esas que prefieres no comer pan como se te haya olvidado comprar. Por fin, cansados y hambrientos llegamos hasta la playa de  Zurriola y al frente el Kursal. La hora las cuatro de la tarde da para poco más que dejar la mochila en la Pensión Belardi, en el casco viejo y comer algo aquí te pillo. Aquí te mato. La siesta y a tapear. Txapetxa por supuesto, es lunes y estaba cerrado.

Cansados y rotos, pero con las retinas llenas de imágenes inolvidables del monte, del mar, de la costa, de los puertos, de Pasaia (San Juan y San Pedro). La etapa obedece a quien calificó este camino como el más bello de los Caminos y también como el más duro…

Dormir en Pensión Belardi  frente al mercado. Una delicia. Recién restaurada y a precios razonables…55 la doble y 40 la sencilla.