DE TURISTEO AL MÁXIMO

Después de un día como el de ayer donde la historia y la arquitectura se expresaron en su punto máximo…Almourol (puso la historia), Batalha y Alcobaça (historia y arquitectura) y Fátima (fe y arquitectura contemporánea) hoy tocaba visitar Óbidos, uno de esos pueblos emblemáticos a la hora de planificar un viaje por Lisboa y alrededores (Sintra y Cascais podrían ser los otros). Un pueblo amurallado, con un castillo sobresaliente y con esas casas blanqueadas y con ligeros toques de colores para darles mayor vida. Y bien es verdad que cumple con esos parámetros. Murallas, castillo y casas conforman un conjunto muy atractivo. Lo único es que es tan atractivo que se ha convertido en cita obligada y todos los tour operadores pasan por allí. Ahora en las casas de las calles principales (hay dos) ya no vive nadie, cada puerta es una tienda (de lo que sea da lo mismo) no la que no es tienda es restaurante, bar o pastelaria. Todo ello los conforma en una muestra del turisteo más salvaje (la gente es educada y paseas sin problemas…es invierno, en verano debe ser agotador) No obstante además de esas características, muralla, castillo y casas singulares hay cosas interesantes. Cuáles?. Lo primero una librería decorada con cajas de frutas y verduras de madera donde se agolpan los libros por temáticas, paso obligado por esa parte de la cultura. Pero como no todo son letras en la vida en el rincón norte se venden productos ecológicos y hasta vinos para veganos (tengo una amiga vegana y bebe Ribera del Duero del mejor, claro es de Valladolid…no se donde está la diferencia) Siguiendo la calle (dirección única) te encuentras con algunas tiendas de moda que se distinguen de las demás (miras las etiquetas y todo made in Italy, ósea Prato. Para los no entendidos mucho producto chino). Lástima porque hay diseñadores portugueses de un gusto exquisito (lo digo porque lo sé). Aunque pienso que nunca estarán donde solo hay turisteo…En medio , antes de las Iglesias correspondientes una galería de artistas contemporáneos que más vale no pasar de largo. Una vinoteca, cara pero interesante (hemos comprado un oporto de ramos pinto vintage del 2011, que en la propia bodega lo habían agotado) y así hasta llegar a la iglesia principal, o eso creía yo. Porque se ha convertido en una biblioteca (con derecho a compra). Saramago, Pessoa o Camoes encaramados en el altar mayor o altares circundantes resulta de una buen aprovechamiento de este lugar que fuera de culto religioso, hoy desacralizado. Vistas y fotos del castillo y vuelta al principio de la calle…algún paseo por el interior donde también se alternan los restaurantes…ya lo ven un todo para turistas. Había que venir.

Dejamos Óbidos y nos vamos a la costa a Peniche por aquello de comer algo de pescado. Destacable la fortaleza, el mar y del mar el surf…jóvenes deambulando y paseando planchas. Nosotros a degustar un buen chicharro con patatas y a buscar Santarem…ciudad por la que vale la pena pasear por su casco histórico. El mejor de los detalles es como se está recuperando un barrio que estaba en ruinas y que ahora tiene una actividad de restauración incesante. Me ha recordado la parte vieja de Oporto donde el ir y venir de albañiles e interioristas era permanente. Y ya estamos instalados en Lisboa…un área de campismo a tiro de autobús público del centro…Por la mañana toca “disabte” de caravana…ese imprescindible mantenimiento que hace más agradable la estancia… y por la tarde al 28…pero eso será mañana.