EL OLOR DEL MIEDO

El título bien podría resumir el sentimiento que se desprende del paisaje que hemos tenido durante toda la mañana. El 15 de noviembre del año pasado un incendio arrasó la sierra de Pampilhosa, por donde hemos pasado hoy camino de Piodao y de regreso hacia Tomar. En poco más de seis horas arrasó toda o casi toda la vegetación, 500 casas diseminadas y la vida de 50 personas, según un guía de aventuras que nos hemos cruzado en este recorrido. La verdad es que ese olor ha quemado que se percibe en todo el camino, bien puede ser el olor del miedo que pasaron los habitantes de estas montañas a 1047 metros de altura durante el fuego. Pese a ese frente negro de miles de eucaliptus y pinos quemados, el paisaje no deja de ser espectacular. Las montañas de las dos serras, Estrela y Pampilhosa han recuperado parte del color verde en su suelo (la lluvia enriquece lo mas seco que haya). Además los árboles autóctonos, carballos (robles) y castaños resistieron el fuego. Pues ese era el camino desde Coja (allí dormimos) hasta Piodao un pueblo singular (las casas son de pizarra) que contrasta en su fisonomía y en su color con el resto. Aunque la forma de cultivar, en ribazos o bancales es común, debido a la orografía. Hoy muchos de esos bancales están plantados de eucaliptus (lo que puede la industria papelera) Antes eran huertas de subsistencia para las casas. Piodao es visita obligada para ver algo distinto, aunque se ha convertido en un lugar de atracción turística y eso conlleva una cierta perdida de identidad. Suvenirs y restaurantes sustituyen a lo que antaño serían casas de agricultores y ganaderos…la materia prima es la miel y del queso, aunque ofrecen también aguardientes de frutos de arbustos de la zona. Paseo por el pueblo y camino de Tomar…dos horas de viaje por zonas escarpadas siguiendo el rastro de los dos incendios (junio y noviembre).

Hoy la comida era en casa, pero no menos buena y si más saludable que en algunos restaurantes.

La tarde ha empezado por la visita al Convento de Santo Cristo en Tomar…Patrimonio Mundial de la Humanidad, igual que el Castillo Templario que lo circunda, y sobretodo un gran descubrimiento para quien no lo conoce (yo ya había estado durante el Camino Portugués, Tomar es final de etapa). Su construcción data del 1198. Monumental, por la construcción, la ornamentación y la dimensión. De todo destaca la fachada que da al Castillo, con la ventana de estilo manuelino. Pero lo que supone un “ohhh” continuado es la Iglesia del Convento…una parte románica y otra gótica. Aunque lo más interesante es la Charola del siglo XII y que como en todos los templos de la orden del Cristo se basa en el Templo de Jerusalem…Sencillamente impresionante (para más información a la wikipedia), pero no dejen de venir.

Luego está la ciudad de Tomar en la ribera del rio Nabao es la ciudad donde se instalaron los templarios hasta su extinción por orden papal. Los templarios en Portugal se mantuvieron creando la orden del Cristo y su Gran Maestre el Infante Henriques que vivió en esta ciudad una década, fue su gran protector. Además De la Iglesia de San Juan Bautista…lo más interesante son unas lonjas a orillas del Río que hoy tratan de recuperarlas para usos culturales. Allí se habían instalado almacenes (es que son como tinglados portuarios) de aceite, de hierro y otros oficios. Si paseas por el “centro histórico” con calles estrechas (como corresponde a su edad) puedes observar algunas fachadas en puro azulejo o de semblanza modernista (creo que debía residir algún arquitecto despistado por esta zona). Interesante Tomar. Y de ahí antes de acabar el día hemos ido hasta el acueducto de Pegoes, construido al mismo tiempo que el Convento del Cristo para abastecerle de agua. Su monumentalidad lo hace imprescindible en una visita a Tomar.

El día se acaba y nos refugiamos en Constancia, la localidad a orillas del Tajo que nos permitirá acercarnos al Castillo de Almourol, pero eso mañana.