CRÓNICAS MARCIANAS 22

VIDAS PARALELAS

Han bastado 24 horas para comprobar que la derecha camina hacia una renovación de líderes que a priori no vislumbro ni nombres, ni apellidos. Ayer el señor Rivera (sumido en el temor de la traición) y hoy el señor Casado (envalentonado, cada vez que se mira en el espejo mágico) han consolidado una pequeña revolución controlada en sus partidos y se han rodeado de la “guardia pretoriana” buscando la tranquilidad de su posición, sin mirar tras los cristales de sus despachos, donde se está librando la verdadera batalla por la derecha del futuro. Esa CEDA a la moderna que a buen seguro será la contrincante del amigo Sánchez en las elecciones del 2023. Las de noviembre el líder del PSOE las tiene ganadas y los demás no tienen tiempo de preparar liderazgos y puntos en común para consolidar una oferta electoral creíble. VOX cada vez irá perdiendo votantes (de los rebeldes contra Rajoy) en favor del posibilismo y en el 23 ya será residual.

Uno se pregunta; con los ejemplos que la historia nos ha dado sobre “cesares augustos” que han despreciado a los críticos (por muy leales que sean) de su entorno para rodearse de lisonjeros y paniaguados. Por qué ahora Rivera y Casado (se sobrentiende que de esto saben) caen en esa tentación tan infantil de encerrarse en una burbuja y aislarse de la realidad política de cada día que es sin duda más plural que lo que ellos piensan. La situación de este país, con un gobierno en funciones, con un presidente que gobierna según marcan las encuestas del CIS. Necesita un revulsivo y estoy convencido que los “que mandan al fin y al cabo” ya se han puesto en marcha para buscar soluciones a la deriva de una derecha que ha perdido el norte anclada en personalismos de nivel bajo. El liderazgo en política se va adquiriendo con actitudes humildes frente a la tentación del poder absoluto y eso nos obliga a escuchar a propios y extraños para configurar una opinión ajustada a las necesidades de los ciudadanos. Desde ahí es donde se construye un proyecto colectivo que se complementa con un liderazgo sólido.

En Ciudadanos ya no hay voces críticas a la linea política de Rivera…las hay pero ya no se escuchan en la sala de reuniones. Casado sigue por ese mismo camino. Aunque todo hay que decirlo, el PP no es igual a Cs…su historia en nuestra reciente democracia le otorga un plus de realismo y las actitudes personalistas siempre tuvieron los días contados. Al tiempo….

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