DE CUANDO CEUTA ENTERRÓ EL SANCHISMO
“Ite, missa est”. La suerte está echada. Es lo que se desprende de lo sucedido desde un 31 de julio de 2026 hasta un 3 de septiembre, también de 2026. Hoy, solo la fe en el “líder” sustenta a los fieles de Pedro Sánchez. Ya sea fe interesada (paniaguados) creyentes con inocencia probada, o los grandes del IBEX 35 a veinte mil puntos y beneficios astronómicos. Perdón, me dejaba los partidos vascos, PNV y Bildu, que a ellos eso de Ceuta les pilla lejos, en la España que no les representa, de ahí su silencio sepulcral estos días convulsos (a nosotros como si se hacen mauritanos, piensan) Los demás, ceutís incluidos, no nos creemos ni un ápice de esa sentencia del presidente “No hay pruebas de que Marruecos esté detrás de la entrada masiva de ilegales (80000) por la frontera de Ceuta”. A partir de esta afirmación, que ha tenido la sangre fría (es el más listo de la banda política) de “mantenella y no enmendalla” en sede parlamentaria, cualquier especulación suena a “mentira”. La palabra más usada en los medios, casi neutrales y adversarios del gobierno. Los otros, los de la “fe en cristo” mantienen su compromiso editorial con la brigada Bolaños, especialmente el “comando” RTVE.
Después de lo acontecido en este mes y días, donde hemos comprobado “en vivo y en directo” como los ceutís (españoles de derecho) han visto alterada su vida cotidiana, hasta el punto de que algunos no salen a la calle por miedo. La parte principal de la parte contratante. Que el Estado es incapaz de garantizar la mínima seguridad a estos ciudadanos. Que los padres se niegan a dejar que sus hijos vayan al cole el próximo martes. Y un etcétera de cuestiones que siguen sin resolverse. Con un debate político a cara de perro. Donde a las primeras de cambio, en la misma Ceuta, el presidente dijo textualmente que había sido” un ataque a la integridad territorial española” y que minutos más tarde exoneró a Marruecos de cualquier responsabilidad, apelando a su “buena” voluntad para retirar pacíficamente a los “atacantes” o “invasores”, como prefieran. “Marruecos es un socio fiable” y de ahí no lo sacas pese a las evidencias y la experiencia en las relaciones con un régimen autócrata que controla hasta el agua que beben sus ciudadanos.
Tras este 3 de septiembre con sesión parlamentaria incluida, las cosas no han cambiado pese al informe de un organismo público que entiende de inmigración y fronteras dependiente del Cuerpo Nacional de Policía. Tras la intervención de Pedro Sánchez, la oposición al unísono (PP y VOX) el socio de gobierno, los grupos de la investidura, no hay dudas sobre que Sánchez se ha quedado solo en la defensa a ultranza de la “bondad” en sus intenciones de Marruecos y que no existen pruebas fehacientes de su participación, activa o por omisión de nuestro vecino del sur.
Visto lo visto. Seguimos con preguntas sin respuesta y que pueden tener una influencia decisiva en el futuro electoral de este país. ¿Cuáles son las circunstancias geopolíticas que obligan al Gobierno de España a exonerar a Marruecos de cualquier culpa en lo de Ceuta? ¿Qué información posee Marruecos del teléfono de miembros del Gobierno de España en el Caso Pegasus? ¿Se ha ocultado algún informe de los Servicios de Inteligencia de España sobre la preparación del asalto a la frontera de Ceuta?
Sánchez agotará la legislatura a menos que las respuestas a esas preguntas (no duden que los medios de comunicación las irán respondiendo por entregas) contengan datos que varíen la postura de los grupos de la investidura. Pero el 31 de julio y lo acontecido a lo largo de agosto puede ser el entierro del sanchismo y la vuelta al panorama político del PSOE de “toda la vida” que ha estado oculto bajo la personalidad arrolladora de Pedro Sánchez.
